Las Actas en los conflictos sociales: Breve definición, actores e intenciones

>> martes, 13 de enero de 2009

Por Franklin Medrano
ex miembro de la Unidad de Conflictos Sociales , Defensoría del Pueblo

Un acta busca transformar la realidad, pasar de una situación inconforme a otra donde las cosas sean diferentes, digamos... “mejores” para los involucrados.

No todos los conflictos sociales contienen actas firmadas pero no por ello éstas dejan de ser importantes. Las actas son puntos de apoyo para el diálogo entre las partes firmantes y referencias importantes para el análisis de conflictos. A veces una de las partes incumple un acuerdo o rompe el dialogo, lo que lleva a que la protesta social se radicalice pudiendo desatarse la violencia.

Es cierto que pueden existir buenas intenciones en firmar un acta, como la de lograr un desarrollo acorde con el marco lógico de un proyecto social y siempre dentro de un estado de derecho y la democracia. Así, un acta cumplida hace quedar bien a los demandados (Estado o empresa) y lograr mejorar la calidad de vida de los demandantes (grupos sociales). No obstante, predomina el cálculo político y económico en lugar de la buena voluntad. Por ello, es vital empezar a profundizar en el análisis de las actas de los conflictos sociales.

Breve definición ideal
Las actas son los documentos que firman los actores involucrados en un conflicto social dentro de un proceso de diálogo cuyo objetivo es superar el conflicto, superarlo. En otras palabras, un acta busca transformar la realidad, pasar de una situación inconforme a otra donde las cosas sean diferentes, digamos “mejores” para los involucrados.

Los actores de las actas
Los actores que suscriben un acta pueden ser de tres tipos:
  • Actor demandado.- Es la parte a la que se le persuade y/o ejerce presión para que cumpla con determinadas demandas. Generalmente puede ser el Estado o una empresa. Con respecto al Estado, debemos precisar sus tres niveles: Gobierno central, gobiernos regionales y gobiernos locales.
  • Actor demandante.- Es la parte que persuade y/o ejerce presión a una entidad (pública o privada) para que cumpla con un pliego de reclamos. Siendo este tipo de actores colectivos, es decir, sindicatos, gremios profesionales, comunidad campesinas, asociaciones de mototaxistas, etc.
  • Actor Mediador.- No en todos los conflictos sociales existen actores mediadores porque la participación de éstos depende de la voluntad de los actores directamente involucrados (demandados y demandantes) y del prestigio del mediador. Su participación consiste en la de mantener el buen tono del diálogo y el respeto a los avances logrados. No obstante, puede darse el caso de que un actor mediador no desee participar como mediador de un conflicto social por diversos motivos.

Las intenciones reales de firmar un acta
Antes de abordar el tema de las intenciones debemos anotar la relación asimétrica que existe en los conflictos sociales, una parte tiene lo que la otra necesita. Así, el Gobierno tiene el poder de decisión para hacer realidad una demanda social. Una empresa tiene el poder de decisión y los recursos para satisfacer algún reclamo sindical o las exigencias de grupos sociales específicos (o como se dice en la gestión privada, de su “área de influencia”).

Del mismo modo, debemos recordar, lo que predomina no es la buena intención sino el cálculo político y económico en la firma de un acta. Este esquema político no es monopolio del los funcionaros públicos y empresarios. Existen dirigentes sociales con ambiciones políticas de todo tipo:

  • Por un una parte, el interés del Estado y una empresa de firmar un acta es evitar ruidos y mala imagen. Generalmente suscriben un acta para mantener la calma o “apagar el incendio”. En ese sentido, los funcionarios públicos evitan asumir los costos políticos de los conflictos sociales o reducirlos a su minima expresión cuando éstos ya estallaron. Aquí no faltan las pugnas entre el oficialismo y la oposición por des-cargar y sobre-cargar responsabilidades unos a otros frente a un conflicto social. En el sector privado el asunto es similar, la empresa desea operar sin atrasos (léase costos) y hechos que perjudiquen su imagen. Para lograrlo, acuden a profesionales especializados en relaciones comunitarias, responsabilidad social y proyectos sociales.
  • Por la otra parte, los dirigentes de las organizaciones sociales diseñan y despliegan las estrategias para persuadir y ejercer presión a la entidad capaz de satisfacer sus demandas. De este modo, lograr que el Estado o una empresa firmen un acta de acuerdo es considerado un gran avance en la lucha social de los gremios y grupos sociales. Para lograrlo, los dirigentes sociales recurren a la presión mediática, la cual consideran imprescindible. Es así que el prestigio de un líder depende directamente de su capacidad para hacer firmar un acta y lograr el cumplimiento de sus acuerdos.

Por ello, un acta es percibida en forma distinta por las partes involucradas en un conflicto social. Para el Estado o una eventual empresa, un documento suscrito es un arma de doble filo. Si se cumplen todos los acuerdos hay rédito político y económico respectivamente; si por el contrario, se hace una mala gestión del acta, viene el desprestigio y la reducción de ganancias. Para los grupos sociales un acta con acuerdos es percibido como recurso para mantener el diálogo y, de ser el caso, utilizarla para presionar a la otra parte. Ambas partes conocen a grandes rasgos lo que se cierra y se lo que se abre cuando suscriben acuerdos en el marco conflicto.

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