Recuerdos que se bifurcan

>> miércoles, 4 de marzo de 2009

La posibilidad de construir un museo de la memoria sin duda pone los pelos de punta a muchos aventureros que gustarían que sus “hazañas” fueran dejadas en el pasado, atrás, en aquel deficiente colectivo que tenemos los peruanos para no querer recordar.

¿Qué seriamos sin pasado? Una triste y absurda repetición de los mismos errores simplemente. Por ello, la necesidad de un museo de la memoria pone en vitrina el debate respecto a esa debilidad nacional que tenemos los peruanos de siempre olvidar las desgracias de nuestro pasado como Nación condenándonos a volver a repetirlas.

Ahora bien hay quienes piensan que todo se puede complicar si ponemos en debate que memoria debemos recordar. Tal distinción es una vileza propia de nuestros políticos y algunos militares que sólo buscan enlodar consenso que la construcción de este museo requiere.

En ese aspecto, si algo tiene la muestra fotográfica de la CVR es la visión del sufrimiento general que sufrió el país, no solamente esta la foto del presidente frente a miles de cuerpos muertos como lo muestra el útero y morsa, también podemos ver al presidente en el funeral de una autoridad militar asesinada por Sendero. Victimas fuimos todos de alguna u otra manera, porque los peruanos que se fueron nunca podremos saber cuando bien le hubieran hecho a nuestra patria. El Museo de la memoria debe recordarnos parafraseando a Salomón lo que fuimos y debemos dejar de ser porque esa historia que nos contará el museo es la historia de la última gran vergüenza nacional donde todos – hayamos jalado el gatillo o no – también tuvimos la culpa.

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