El vaso de leche ¿movilización social o grupos de interés?

>> miércoles, 29 de abril de 2009

"Cuando lo políticamente correcto y lo técnicamente pertinente se vuelven valores opuestos".
Un post de Franklin Medrano

Todos saben que el programa social del vaso de leche es uno con los mayores índices de filtración, lo sabe Yehude Simon (Premier), lo sabe Carranza (MEF), lo sabe Carmen Vildoso (MINDES), lo saben los asistentes de la PCM. No sólo se sabe sino que los estudiantes universitarios lo discuten en clase con sus profesores: ¿Cómo hacer para mejorar la eficiencia de los programa sin generar conflictos sociales y/o disminuir los “costos sociales”?

Del Castillo supo en su momento que el Vaso de Leche es un programa con altos índices de filtración e incluso corrupción, pero también sabía que los votos en juego eran demasiados como para arriesgarse a reestructurar el programa. Simon Munaro ha hecho exactamente lo mismo: Evitar enemistarse con un bolsón electoral organizado alrededor de un interés concreto. Aquí un ejemplo de como el juego político (responsabilidad política, cálculo, aspiraciones electorales) y los criterios técnicos (focalización de los programas, reducción de costos y monitoreo de responsabilidades) se enfrentan en lo que parecería ser dos lenguajes antagónicos.

Según un estudio del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico elaborado el año 2007, el VL presenta un promedio del 45% de filtración. Es decir, que de 100 beneficiarios del programa, 55 cumplen las características del público objetivo[1] y 45 serían “infiltrados” que no tendrían por qué beneficiarse. Por ello, el problema del VL no es de leyes sino de gestión y muñeca política. ¿Cómo hacer para que las organizaciones del VL hagan que los “filtros” funcionen? ¿Cómo promover la colaboración de las mismas dirigentes del VL para el mejoramiento del programa si ellas mismas (o la mayoría) permite o son responsables de la corrupción y la poca eficiencia del programa? ¿Es posible que algún político (no técnico) este incentivado a comprometerse con la reforma del VL sin que arriesga su carrera política?

Cabe recordar que el Vaso de Leche no ha sido el mismo desde que fue creado por Alfonso Barrantes como comúnmente se cree. Este programa se inició como una iniciativa de la Municipalidad de Lima en 1984, recién al año siguiente alcanza vuelo nacional[2]. No obstante, el cambio más importante se da con la Ley 2663, Ley de la Distritalización del VL, con lo queda establecido que en cada Concejo Distrital se conformará un Comité de Administración del Programa. Este cambio al inicio generó resistencia pero luego termino siendo aceptada[3].

La distritalización se dio en un contexto de reformas de estado liberales que, junto con otros factores, permitieron el surgimiento de de grupos de interés conformado por madres de familia que se especializaron en la gestión del VL bajo una lógica clientelista. Lógica que no debe condenarse sino comprenderse en el actual contexto, caracterizado por la despolitización de la vida ciudadana y la crisis de los partidos políticos. Las dirigentes del VL son funcionales porque hacen de correa de transmisión entre los políticos de carrera (con partidos en crisis) y las familias de zonas urbano-populares (donde los partidos son casi inexistentes).

Con esta información es más sencillo (o menos complicado) entender cómo basta un marcha organizada por un grupo de dirigentas del VL para “sentar” al primer ministro y hacerlo “decir públicamente” que el presupuesto del programa no se reducirá y que las recomendaciones del Comité (Comisión multisectorial encargada de la revisión del programa) no serán vinculantes sino simples propuestas. Propuestas que se analizarán junto a las madres del Vaso de Leche, por si acaso. Por ello, el hecho que los políticos del actual gobierno han demostrado que no quieren arriesgar sus carreras políticas por un programa que al fin y al cabo, y a media caña, funciona, no debe ser visto (sólo) desde una perspectiva moral sino entendiendo las relaciones estructurales entre políticos, ciudadanos y organizaciones en el actual contexto.

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[1] Al inicio el Programa del Vaso de Leche se destinó exclusivamente a los niños menores de 6 años y a las madres gestantes y en período de lactancia con ingresos reducido. Luego se amplio a niños entre 6 y 13 años de edad como segunda prioridad y a ancianos y enfermos de tuberculosis como tercera prioridad.
[2] Centro de Estudios y Prevención de Desastres (Predes); El Programa del Vaso de Leche en el Perú, lecturas de apoyo; en: http://www.predes.org.pe/ayudatematica_pdf/programa_vaso_%20leche.pdf
[3] Martín Tanaka (1999) “La participación social y política de los pobladores populares Urbanos: ¿Del movimientismo a una Política de ciudadanos?, El caso de El Agustino”. Serie: Sociología y Política 19. Lima: IEP, Instituto de Estudios Peruanos.

2 comentarios:

Juan Carlos Llanos 4 de mayo de 2009, 14:52  

Hola Erick, buen blog, pasame tu correo para contactarte.

Anónimo 2 de octubre de 2009, 7:17  

Tomo mi vaso de leche
Todas las mañanas
para crecer sano y fuerte
como mis hermanos...

(y el coro final no lo recuerdo, pero lo último decía así):

.........
.........
para servir al Perú..."

---a ver si alguien la completa---

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